Fisioterapia a domicilio en Castellón y alrededores

Que tu padre o tu madre vuelva a valerse por sí mismo. Sin moverle de casa.

¿Reconoces alguna de estas situaciones? Podemos ayudarte.

Se acaba de operar de
cadera, rodilla u hombro.
Tiene un dolor que le impide
hacer vida normal.
Cada vez le cuesta más
caminar o levantarse.
Escríbenos por WhatsApp o llámanos: te atendemos al momento
  • Especializados en
    personas mayores
  • Primera cita esta
    misma semana
  • Sin recetas ni
    papeleos

¿Y si no mejora mi padre/madre después de la operación? ¿Qué hacemos?

Hay un miedo que muchas veces ni tus padres dicen en voz alta, pero que está ahí, todo el rato, después de una operación o una fractura: el miedo a no volver a estar bien del todo.

Y detrás de ese miedo, uno más grande todavía: "¿y si esto significa que tengo que dejar mi casa?".

Es una idea que da mucho miedo. Su casa es donde están sus cosas, sus recuerdos, su rutina de toda la vida. Después de toda una vida siendo quien cuidaba de la casa y de los hijos, ahora depende de que alguien le ayude a levantarse del sofá. Y aunque no lo diga, seguramente piensa: "como no me recupere bien, esto se va a poner feo". Le da vergüenza incluso plantearlo en voz alta, porque hablar de una residencia es casi como admitir que ya no puede valerse por sí mismo. Y eso, según a qué edad, duele más que la propia fractura.

Tú lo ves de otra manera, pero lo sientes igual de fuerte. Ves que pasan las semanas y no acaba de recuperar lo que se supone que ya debería haber recuperado: sigue necesitando ayuda para lo mismo que el primer día, o cada pequeño avance cuesta muchísimo más de lo que esperabais. Y aunque nadie diga la palabra en voz alta, en tu cabeza sí que aparece: "¿y si esto no mejora? ¿qué hacemos entonces?". Es un pensamiento que aparece de noche, cuando menos te lo esperas, o cuando ves que la recuperación va más despacio de lo que el médico dijo.

Lo peor de este miedo es que no es un miedo de un solo día. Va y viene cada vez que hay una cita médica, Cada vez que le preguntas al cuidador "¿cómo te encuentras hoy?", y la respuesta no es tan buena como esperabas. Y aun así, entre todos os hacéis fuertes: tus padres para no rendirse y seguir aunque cueste, y tú para sostener la situación día a día, aunque por dentro también estés preocupado.

Y ojo, esto no es solo miedo a que pase algo malo. Es miedo a tener que tomar una decisión enorme, casi de un día para otro, sin sentir que se ha hecho todo lo posible antes de llegar a ese punto.

No dejes esa pregunta sin respuesta. Escríbenos por WhatsApp o llámanos y te contamos qué se puede hacer, ahora que todavía se está a tiempo.

Pequeñas victorias diarias. Volver a ser él.

Una mañana, tu padre vuelve del supermercado con una bolsa en cada mano.

Entra por la puerta de casa con una sonrisa y, mientras deja la compra sobre la encimera, empieza a contarte que se ha encontrado con Antonio por el camino. Han estado un buen rato hablando y han quedado para jugar una partida de guiñote esa misma tarde.

Puede parecer una escena cualquiera. Pero hace solo unos meses era algo que ninguno de los dos imaginabais que volvería a ocurrir.

Todo empezó poco a poco: primero le costaba levantarse del sillón, después subir las escaleras del maset, más tarde caminar desde el Casino Antiguo hasta su casa, en la plaza Fadrell, sin tener que detenerse varias veces.

Al principio pensabais que eran simplemente "cosas de la edad". Pero un día dejó de bajar a comprar el pan. Otro dejó de quedar con los amigos para la partida de cartas. Empezó a pediros que le llevarais vosotros la compra o que se la hicierais por internet. Cada vez salía menos de casa, y cuanto menos se movía, menos ganas tenía de hacer cosas.

Se fue apagando poco a poco: más callado, más triste, con menos ilusión por salir, por ver a la familia o por hacer esos pequeños planes que durante tantos años habían formado parte de su rutina. No era solo que caminara peor. Era que, poco a poco, estaba dejando de ser él.

Entonces decidisteis empezar la fisioterapia en casa. Las primeras sesiones parecían muy sencillas: levantarse del sillón sin ayudarse de los brazos, mantener el equilibrio unos segundos más, dar unos pasos con mayor seguridad, agacharse para recoger un objeto del suelo. Ejercicios pequeños, movimientos repetitivos, pequeñas victorias que, vistas de una en una, podían parecer insignificantes.

Pero detrás de cada repetición había algo mucho más importante. Cada vez que conseguía levantarse solo, estaba un poco más cerca de volver a ir a comprar el pan. Cada vez que ganaba fuerza en las piernas, estaba un poco más cerca de volver a pasear por su barrio. Cada vez que mejoraba el equilibrio, estaba un poco más cerca de volver a salir sin miedo.

Porque la fisioterapia nunca ha consistido únicamente en fortalecer músculos o mover mejor una articulación. Consiste en devolver la libertad de hacer aquello que da sentido a la vida.

Y un día ocurre. Vuelve solo al supermercado, se cruza con Antonio y quedan para jugar una partida de guiñote esa misma tarde.

Cuando llegas a casa esa tarde, no te habla de las sentadillas que ha hecho durante los últimos meses ni de cuánto tiempo aguanta ahora el equilibrio. Te habla de la conversación con Antonio, de las historias que le han contado y de lo bien que se lo ha pasado.

Y entonces lo entiendes: no ha recuperado solo la fuerza, ha recuperado una parte de su vida.

Porque el verdadero éxito de la fisioterapia no es que una pierna sea más fuerte o que una articulación se mueva unos grados más. Es que vuelva a salir de casa, a reírse con sus amigos, a disfrutar de una comida familiar o a coger de la mano a su nieto. En definitiva, que vuelva a ser él sin su fisioterapeuta.

Toda recuperación empieza con una primera sesión. Escríbenos por WhatsApp o llámanos y damos ese primer paso juntos.

¿Te suena esta situación?

Puede que esta historia te resulte más familiar de lo que te gustaría.

Llamas a tu madre y te cuenta que hoy tampoco ha salido de casa porque la zona lumbar le ha vuelto a jugar una mala pasada. Algo tiene que cambiar pronto.

—Hola, mamá. ¿Qué tal hoy?

—Bueno... regular. La espalda otra vez. Me ha costado hasta agacharme para ponerme los calcetines.

—¿Y la pastilla que te mandó el médico? ¿No te hace nada?

—Algo sí, pero en cuanto se pasa el efecto, vuelve el dolor. Anoche casi no pegué ojo, cada vez que me daba la vuelta en la cama, un pinchazo.

—¿Has salido un poco hoy?

—Qué va, hija. Con cómo tengo la espalda, hasta levantarme del sillón me cuesta un mundo. Mejor no me muevo mucho.

Cuelgas y te queda el mismo runrún de siempre: esto no va a mejorar solo. Sabes que, si sigue así, cada vez se va a mover menos, y claro, el sofá y la cama no le están haciendo ningún favor a esa lumbar ni a su salud.

Vas dándole vueltas para encontrar una solución: "Voy a llamar al médico de cabecera para que le dé rehabilitación". Pero te acuerdas de que casi es más fácil que te toque la lotería de Navidad que conseguir la deseada cita con el fisio de la Seguridad Social.

Descartas esa opción y entonces te acuerdas de tu vecina del quinto: cada vez que te cruzas con ella en el ascensor, te cuenta lo bien que le han ido las sesiones de fisioterapia a domicilio. Ahí se te enciende una bombillita: "¿Y si la solución está ahí fuera, más cerca de lo que pensaba?".

Buscas en Google y ves Vesta Fisio. Miras las reseñas y piensas: no tiene mala pinta, pero ¿serán de fiar? Decides confiar y darles una oportunidad.

Hasta el día de hoy, que es la fisio de referencia de tu madre, de tu tía y de toda la familia.

No hace falta que sigas buscando en Google. Escríbenos por WhatsApp o llámanos, y empieza hoy lo que ya han empezado otras familias como la tuya

¿Y quién le lleva hoy?

A ver, piensa en esto un momento: tu padre o tu madre necesita ir a fisioterapia dos o tres veces por semana.

Vale, hasta ahí todo bien. Pero, ¿quién lo lleva?

Si tú trabajas, no puedes pedir permiso cada dos días para llevarle a una clínica y esperar ahí una hora hasta que termine. Si encima no vives en la misma ciudad, la cosa se complica todavía más: no es coger el coche cinco minutos, es organizar toda una mañana o toda una tarde solo para un trayecto.

Y si tu padre o tu madre vive solo/a, o tu pareja también trabaja, o tus hermanos están igual de liados que tú, la pregunta se queda ahí, sin respuesta clara: "¿y quién le lleva hoy?". A veces la solución es pedir un taxi, otras veces es que se salte la sesión porque "hoy no hay quien le lleve", y así, sesión tras sesión, la recuperación se va quedando a medias.

Esto no es un detalle pequeño. Es agotador organizar la semana entera alrededor de los horarios de una clínica, cuadrar turnos de trabajo, pedir favores a vecinos o familiares, o sentir que le estás fallando a tu padre o tu madre porque esa semana no has podido llevarle. Y encima, muchas veces ni siquiera es un problema de querer o no querer: es que físicamente no llegas a todo.

Y aunque consiguierais resolver el "quién le lleva", queda otra cosa: pensar en lo que supone ir a una clínica cuando ya cuesta moverse. Salir de casa con tiempo de sobra, el trayecto, aparcar o esperar el transporte, llegar y sentarse en una sala de espera con más gente, esperar el turno, y encima hacerlo todo otra vez de vuelta. Para alguien recién operado, o que ya no tiene la misma energía de antes, eso no es un trámite, es un esfuerzo enorme, casi tan cansado como la propia sesión.

Y no es solo cansancio físico: es la ansiedad de estar en un sitio que no es el suyo, rodeado de desconocidos, sin saber cuánto va a tardar, con el ruido de fondo y las prisas de quien tiene otras cosas que hacer después.

Ahora imagina lo contrario. Media mañana, la casa en calma, con el sol entrando por la ventana. Tu padre o tu madre en su sillón, rodeado de sus cosas, sin haber tenido que vestirse con prisa ni salir a la calle.

Llama el fisioterapeuta, y lo único que tenéis que hacer es abrir. Una vez dentro, se sientan un momento antes de empezar, charlan sobre cómo se encuentra, cómo ha ido la semana, qué ha notado mejor o peor, y así se pone al día de su evolución antes de cada sesión.

Al terminar, se despide, y tu padre o tu madre se queda descansando en su propia casa, reponiendo fuerzas para seguir con su proceso de recuperación. Sin necesidad de coger el coche de vuelta, ni esperar a que nadie le recoja.

Olvídate de organizar quién le lleva. Escríbenos por WhatsApp o llámanos y vamos nosotros a su casa.

No pides milagros, pides resultados

Pagar por la fisioterapia de tus padres no es como pagar por cualquier otra cosa.

No es un capricho, ni un lujo, ni algo que te vayas a poner y disfrutar tú. Es dinero que sale de tu bolsillo (o del suyo, o de los dos) pensando en algo muy concreto: que sirva para algo real.

Y ahí está la duda que os ronda por la cabeza de vez en cuando: "¿esto va a merecer la pena, o dentro de tres meses vamos a estar igual que ahora, solo que con menos dinero?".

Es una pregunta lógica, no fría ni calculadora. Al final, cuando decides pagar por la salud de tu padre o tu madre, quieres ver que ese dinero se traduce en cosas concretas: que le duele menos al moverse, que camina con más seguridad, que puede seguir viviendo en su casa unos años más sin depender de nadie para lo básico. No pides milagros. Pides que lo que se invierte, se note.

Porque el miedo contrario también existe: gastar en algo que se queda en "bueno, algo mejora, pero tampoco tanto", sin saber muy bien en qué se ha ido el dinero. Y eso frustra, sobre todo cuando lo que está en juego no es un objeto, sino los años de vida independiente que le quedan a alguien que quieres.

Así que el deseo, dicho claro, es este: que cada euro invertido se pueda relacionar con algo que se ve y se siente. Menos dolor. Más movimiento. Más años pudiendo valerse por sí mismo. Si eso se cumple, no hace falta convencer a nadie de que ha merecido la pena. Se nota solo.

Cuéntanos su caso y te decimos, sin compromiso, qué resultados concretos se pueden esperar. Escríbenos por WhatsApp o llámanos.

Fisioterapia a domicilio para personas mayores

Tres formas de ayudar a que vuelva a vivir con más autonomía

Cada persona necesita una recuperación diferente. Por eso hemos creado tres servicios especializados para acompañar a personas mayores en las situaciones que más atendemos cada día: después de una cirugía, cuando empiezan a perder fuerza o cuando el dolor limita su vida.

Fisioterapia postoperatoria a domicilio

Recuperación tras una operación o una fractura

Para volver a caminar, moverse y recuperar la confianza desde los primeros días

Tras una prótesis de cadera, de rodilla, de hombro o una fractura, el alta hospitalaria llega rápido. Pero la recuperación de verdad acaba de empezar. Y esas primeras semanas son decisivas: por eso empezamos la rehabilitación en casa desde los primeros días, para no perder ese tiempo tan valioso.

Sabemos lo que se siente en esos primeros días en casa: la inseguridad al levantarse, el miedo a hacer un movimiento de más, la duda de si ese dolor es normal o hay que preocuparse. Llevamos más de 9 años acompañando justo ese momento, con cientos de procesos postoperatorios de personas mayores a nuestras espaldas. Sabemos qué esperar en cada fase, y cómo adaptarnos si algo no va como debería.

El plan cambia según la operación y según cómo evolucione cada persona: no es lo mismo la primera semana tras una prótesis de cadera que la sexta, ni una fractura de muñeca que una de fémur. Empezamos por lo básico (transferencias, movilidad segura, control del dolor y la inflamación) y vamos incorporando fuerza y equilibrio a medida que el cuerpo lo permite, siempre en coordinación con lo que indique el traumatólogo.

Y si en algún momento la evolución no es la esperada, no lo dejamos pasar: os lo comunicamos con claridad y, si hace falta, elaboramos un informe para que el especialista decida cómo seguir.

Fisioterapia geriátrica a domicilio

Recuperar fuerza para volver a ser independiente

Cuando caminar, levantarse o mantener el equilibrio empieza a costar más.

¿Has notado que tu padre o tu madre cada vez camina menos, arrastra los pies al andar, le cuesta levantarse de la silla o tiene miedo a caerse? En muchos casos, detrás está la sarcopenia: una pérdida progresiva de músculo asociada a la edad que aumenta el riesgo de caídas. Es un proceso lento y silencioso, tan gradual que resulta fácil normalizarlo hasta que un día limita de verdad su día a día.

Es el perfil que más trabajamos, y las familias suelen describirlo igual: lo que antes hacía en 5 minutos ahora le lleva 20, da pasos mucho más cortos que hace un año y, cuando se gira o hay varios obstáculos, se desequilibra con facilidad. A veces hay una caída de por medio; otras veces, simplemente, cada vez hace menos.

La edad influye, pero no es la que decide hasta dónde puede llegar. Ahí es donde entra el verdadero problema: cuanto menos se mueve por miedo a caerse, más débil se queda, y más motivos tiene para seguir sin moverse. Un círculo que la prevención de caídas y el trabajo a tiempo pueden romper, pero rara vez se rompe solo.

No podemos prometerte que no vaya a caerse nunca más, nadie puede prometer eso. Lo que sí podemos decirte es que nuestro objetivo es reducir el número de caídas trabajando equilibrio, coordinación y musculatura. Vamos, lo que toda la vida se ha llamado mejorar el acondicionamiento físico, eso sí, aplicado a una población que lo necesita de forma distinta: la de las personas mayores. El resultado en tu familiar: recupera capacidad real, pierde ese miedo constante y vuelve a hacer cosas que le hacen feliz.

Fisioterapia para el dolor de espalda, cuello y articulaciones

Que el dolor deje de decidir por él/ella

Para que vuelva a hacer sus paseos y sus planes, sin que el dolor sea lo primero en lo que piensa.

Es un dolor que lleva años ahí, haciéndole la vida cada vez un poco más difícil. Sin embargo, cuando le preguntas cómo está, casi siempre termina la conversación con alguna de estas frases: "Da igual, es la edad", "Estoy llena de artrosis", "La espalda ya no me da para más" o "Tengo las cervicales fatal".

Mientras tanto, ese dolor va decidiendo cosas sin que nadie se dé cuenta: qué actividades deja de hacer, qué paseos deja de dar, cuánto tiempo aguanta de pie o incluso cómo duerme. Poco a poco, se acostumbra a convivir con ese dolor y adapta su vida para evitar que le moleste, pero esa adaptación termina limitando mucho más que el propio dolor: empieza a perder movilidad, fuerza, confianza e independencia.

No prometemos que el dolor desaparezca por completo; son promesas que ni queremos ni debemos hacer. Lo que sí buscamos es que el dolor pese mucho menos en su día a día: que vuelva a pasear, que pueda jugar con sus nietos, que duerma mejor y que ese dolor deje de ser lo primero en lo que piensa al levantarse.

¿Has visto reflejado a tu familiar en alguno de los tres casos?

Cuéntanos su caso por WhatsApp o llámanos, y te decimos cómo podemos ayudarle.

Desde la primera llamada hasta recuperar su autonomía

Sabemos que dar el primer paso cuesta, sobre todo cuando no sabes muy bien por dónde empezar ni qué esperar. Por eso queremos que sepas exactamente cómo es el proceso, desde el primer mensaje hasta el día a día de las sesiones en casa.

Así es, paso a paso, como vamos a acompañaros:
1

Nos escribes por WhatsApp o nos llamas

Cuéntanos qué te ocurre a ti o qué le ocurre a tu familiar. Te haremos unas preguntas sencillas para entender la situación y valorar si realmente podemos ayudaros.

Si creemos que podemos aportar valor, programaremos la primera visita lo antes posible, normalmente esa misma semana. Desde el primer momento sabréis qué podéis esperar y resolveremos todas las dudas antes de empezar.

2

Vamos a su domicilio esta misma semana

Sabemos que, cuando existe dolor, una cirugía reciente o una pérdida de movilidad, cada día cuenta. Por eso nos desplazamos hasta vuestro domicilio para evitar desplazamientos innecesarios y comenzar la rehabilitación cuanto antes.

Además, trabajar en casa nos permite adaptar el tratamiento al entorno donde realmente vive la persona, ayudándole a superar las dificultades que encuentra en su día a día: levantarse del sofá, subir un escalón, entrar en la ducha o caminar con seguridad por su propia vivienda.

3

Hacemos una valoración completa

Antes de empezar queremos entender qué está limitando realmente su vida diaria, porque tratamos personas, no solo lesiones. Hablaremos sobre su historial clínico, cómo se encuentra actualmente, qué actividades le resultan difíciles y cuáles son los objetivos que quiere conseguir.

Después realizamos una valoración objetiva mediante pruebas y escalas validadas en fisioterapia. No basamos el tratamiento en impresiones. Medimos con datos objetivos aspectos como:

  • Rango de movimiento de las articulaciones
  • Fuerza muscular
  • Intensidad del dolor
  • Velocidad al caminar
  • Riesgo de caídas
  • Capacidad para levantarse de una silla

Además, utilizamos pruebas específicas según el motivo de consulta, ya sea una recuperación tras una operación, un problema de dolor persistente, una enfermedad neurológica o una pérdida de fuerza y equilibrio.

Así sabemos exactamente desde dónde empezamos y podemos comprobar de forma objetiva cada avance durante la recuperación.

4

Diseñamos un tratamiento completamente personalizado

Con toda esa información elaboramos un plan de tratamiento adaptado exclusivamente a esa persona. Cada paciente tiene unas necesidades, unos objetivos y un ritmo de recuperación diferente. Por eso no existen tratamientos estándar.

Combinamos terapia manual, ejercicio terapéutico, entrenamiento funcional y educación para ayudar a recuperar la movilidad, disminuir el dolor y ganar autonomía.

En cada sesión revisamos la evolución y adaptamos los ejercicios según los progresos conseguidos. Periódicamente repetimos las mismas pruebas y escalas de valoración para comparar los resultados con la valoración inicial y comprobar con datos objetivos cómo está evolucionando la recuperación.

Cuando se alcanzan unos objetivos, establecemos otros nuevos para seguir avanzando.

5

Seguimiento continuo durante todo el proceso

La recuperación continúa entre sesión y sesión. Si entre una visita y otra surge cualquier duda, aparece una molestia o simplemente no sabéis si un ejercicio se está realizando correctamente, podéis escribirnos por WhatsApp.

Preferimos resolver una duda en el momento que dejar que pasen varios días con incertidumbre.

Nuestro objetivo final

Que tanto el paciente como la familia se sientan acompañados durante todo el proceso, con la tranquilidad de saber que siempre tendrán a un fisioterapeuta al que acudir cuando lo necesiten.

Reservar valoración por WhatsApp o por teléfono

¿Por qué elegir Vesta Fisio frente a otra empresa de fisioterapia a domicilio?

Hay varias empresas que ofrecen fisioterapia a domicilio en Castellón. Sin embargo, creemos que una buena rehabilitación no depende únicamente de desplazarse hasta casa del paciente.

Depende de la experiencia del fisioterapeuta, de cómo se planifica el tratamiento, de la continuidad asistencial y del acompañamiento que recibe la persona durante todo el proceso. Estos son algunos de los aspectos que marcan la diferencia en nuestra forma de trabajar.

01

Estamos especializados en personas mayores y rehabilitación postoperatoria

No hacemos un poco de todo.

Nos dedicamos principalmente a ayudar a personas mayores a recuperar su movilidad y autonomía, así como a pacientes que se están recuperando de una cirugía de cadera, rodilla u hombro.

La pérdida de fuerza, el riesgo de caídas, las dificultades para caminar, el dolor articular o la recuperación tras una operación forman parte de nuestro trabajo diario. Son los casos con los que trabajamos cada semana y en los que hemos decidido especializarnos.

Esa experiencia nos permite identificar antes las necesidades de cada paciente y adaptar el tratamiento a cada fase de la recuperación.

02

Siempre os atenderá el mismo fisioterapeuta

La confianza también forma parte del tratamiento.

Desde la primera visita hasta el alta, siempre acudirá el mismo fisioterapeuta. No tendréis que repetir vuestra historia una y otra vez ni empezar de cero en cada sesión.

Con el paso de las semanas conocemos mejor cómo evoluciona cada paciente, qué le preocupa, qué le motiva y cuáles son sus objetivos. Esto nos permite adaptar el tratamiento con mucha más precisión y ofrecer una atención realmente personalizada.

Además, esta continuidad favorece la alianza terapéutica, un concepto ampliamente estudiado en fisioterapia. Diferentes investigaciones han demostrado que una buena relación entre paciente y fisioterapeuta se asocia con una mayor adherencia al tratamiento, menos dolor y una mejor recuperación funcional.

03

Demostramos la evolución con datos objetivos

No basamos nuestras decisiones únicamente en sensaciones.

Antes de comenzar el tratamiento realizamos una valoración completa mediante pruebas y escalas validadas científicamente para conocer el punto de partida de cada paciente.

Evaluamos aspectos como la fuerza muscular, el rango de movimiento, el dolor, la velocidad al caminar, el riesgo de caídas o la capacidad para realizar actividades cotidianas. Además, utilizamos pruebas específicas según el motivo de consulta, ya sea una recuperación postoperatoria, una enfermedad neurológica o un problema musculoesquelético.

A lo largo de la rehabilitación repetimos estas mismas mediciones para comprobar objetivamente la evolución y adaptar el tratamiento cuando sea necesario.

No nos conformamos con que el paciente sienta que está mejor. Queremos demostrar con datos objetivos que está recuperando fuerza, movilidad y autonomía.

04

Fisioterapia basada en evidencia científica

Cada decisión que tomamos durante el tratamiento tiene un porqué.

No nos guiamos por modas, técnicas sin respaldo científico o tratamientos estandarizados. Combinamos la mejor evidencia científica disponible con nuestra experiencia clínica y las necesidades, objetivos y preferencias de cada paciente.

Esto nos permite ofrecer tratamientos personalizados, seguros y eficaces, utilizando aquellas intervenciones que han demostrado ser útiles y evitando técnicas o sesiones que no aportan un beneficio real.

Porque creemos que la mejor fisioterapia no consiste en hacer más cosas, sino en hacer que todo aquello que se trabaja en la sesión se vea reflejado en la rutina diaria de nuestro paciente.

05

Nos adaptamos a vuestro día a día

Sabemos que coordinar horarios entre el paciente, la familia y el trabajo no siempre es sencillo.

Por eso ofrecemos una amplia disponibilidad horaria, de 8:00 a 21:00 horas, y, cuando la situación lo requiere, también realizamos visitas los sábados y festivos.

Además, intentamos mantener siempre el mismo horario de tratamiento para facilitar la organización de la familia y crear una rutina que favorezca la recuperación.

Queremos que la rehabilitación se adapte a vuestra vida y no que vuestra vida tenga que adaptarse a la rehabilitación.

06

Creemos en el ejercicio porque también forma parte de nuestra vida

Creemos que no se puede prescribir ejercicio sin vivirlo.

Todo el equipo entrena fuerza de forma habitual. Esto nos ayuda a comprender mejor lo que sienten nuestros pacientes cuando les pedimos hacer un ejercicio, a explicar cada movimiento con más claridad y a diseñar sesiones de ejercicio terapéutico que sean eficaces, seguras y realistas para cada persona.

Porque al final, no se trata solo de que le duela menos o se mueva mejor. Se trata de que nuestros pacientes vuelvan a vivir su vida, no una versión reducida de ella.

Ellos ya han confiado en nosotros

No queremos que nos creas solo por lo que decimos nosotros. Preferimos que lo hagan las personas que ya han vivido el proceso de recuperación con nosotros y sus familias.

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4.8
23 reseñas
Goragar XHace 2 meses
Mar lleva años siendo la fisio a domicilio de mi abuela, siempre con un trato y servicio excelentes. Muy recomendado.
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Jesus Martin GimenoHace 2 meses
Muy profesional, cercana, clara y sincera en sus explicaciones, he mejorado mucho la movilidad y la fortaleza despues de mi intervencion de cadera.Muchas gracias por tu ayuda
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CARMEN TEJEDO AZNARHace 4 meses
Estamos muy contentos con la evolución de mi madre tras un pequeño ictus. Ha recuperado la movilidad de la mano, la estabilidad y vuelve a caminar. La ha tratado muy bien tanto física como psicológicamente.
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Teresa TejedoHace 4 meses
Mar es muy profesional. Tras las primeras sesiones, ya se notó una mejoría importante. Realiza un estudio inicial de la persona, y así detecta qué necesidades concretas tiene y hay que trabajar. Totalmente recomendable.
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Victor NebotHace 4 meses
Servicio excelente. Estaba muy enganchado del cuello y desde el primer momento que contacte con ella se preocupo por ayudarme. Muy preparada para dar el servicio a domicilio. 100% recomendable.
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Maria PonceHace 5 meses
Me recomendaron a Mar para la rehabilitación de mi hombro tras una operación y no podría estar más contenta. Trato amable, servicial, con todas las facilidades, ejercicios adaptados a cada momento y una recuperación al 100%. El mejor servicio de rehabilitación a domicilio en Castellón
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Maria PalauHace 6 meses
Trato encantador, cercano y muy profesional. Hace que tú salud mejore en un abrir y cerrar de ojos!!
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MRVHace 6 meses
Contacté con ella recomendada por una amiga. Mi madre de 85 años tenía un dolor muy fuerte de espalda, resultó ser una contractura muy dolorosa además de su problema de columna por la edad. Mar la fisioterapeuta vino a casa y le dió varias sesiones de masaje, ejercicios para mejorar la espalda. Decir de Mar que es muy buena profesional, con mucho conocimiento en el tema. Recomendable 100%. No dudaré volver a contactar con ella, si necesito ayuda profesional de un/a fisioterapeuta. Gracias Mar
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Victoria BueriaHace 6 meses
INCREIBLE PROFESIONAL. Llamé a Mar por un dolor de cuello que me tenia totalmente inmovilizada en la cama, llegó y no podía ni ponerme en su camilla y fue capaz de trabajarme el cuello desde la cama, al finalizar la sesión conseguí moverme y reducir muchísimo el dolor. Es una grandísima profesional. La recomiendo al 100%
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Enrique Lagaron CabelloHace 6 meses
Muy buena profesional, empática, genera un entorno de confianza y escucha activamente. En mi caso realiza un tratamiento personalizado orientado a objetivos funcionales y al fomento de mi autonomía para mejorarme la calidad de vida. La meta principal es evitar que pierda movilidad y ayudarme a superar las limitaciones funcionales de mi cuerpo debido a mi enfermedad neurodegenerativa. En resumen, me trata como persona, no solo la enfermedad que padezco. Gracias Mar.
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Estas son solo algunas de las reseñas. Si quieres leer todas, puedes hacerlo en nuestro perfil de Google.

¿Quién hay detrás de Vesta Fisio?

Sabemos que una de las cosas más importantes a la hora de contratar un servicio de salud, es la confianza. Y aunque no nos guste hablar de nosotros, porque preferimos centrarnos en el paciente, vamos a dejarnos conocer un poco más..

Mar Giménez Roig

La cabeza pensante de este emocionante proyecto quién hace más de 9 años decidió apostar por la fisioterapia a domicilio especializada en fisioterapia geriátrica y recuperación postoperatoria a domicilio.

Conóceme un poco más

¿Si no hubieses sido fisio, a qué te dedicarías?
Profesora de Educación Física. Con 16 años dudaba entre Fisioterapia e INEF (hoy CAFYD) — ya entonces me parecía lo mejor del mundo ganarme la vida haciendo ejercicio con personas.

Una anécdota en una sesión como fisio
Hay una paciente que no olvidaré. Tenía 93años, y meses después de terminar su rehabilitación de una fractura de fémur, me llamó. Sabía que le quedaba poco tiempo y se iba a pasar sus últimos días a su pueblo. Me llamó para despedirse y darme las gracias por haberla ayudado a recuperar su autonomía. Es uno de los momentos más emotivos que he vivido en estos años de profesión.

Lo que más te apasiona
Hacer deporte — sobre todo CrossFit y correr — y mi pasión de toda la vida, el golf. Y Benicàssim: soy una enamorada del paseo de las Villas y la Vía Verde.

Próxima incorporación… Mantente al tanto para el nuevo fichaje

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Planes de tratamiento

Tarifas claras, sin sorpresas
No somos los fisioterapeutas a domicilio más baratos de Castellón.

Vamos a serte sinceros: no somos los fisioterapeutas a domicilio más baratos de Castellón. Tampoco creemos que seamos caros, y las familias que llevan tiempo con nosotros piensan lo mismo.

Lo que sí podemos decirte es que llevamos más de 9 años entrando en casas de personas mayores, acompañando procesos de dolor, neurológicos y postoperatorios. Eso nos ha enseñado a leer cada situación desde la primera visita y a adaptar el tratamiento a lo que esa persona necesita ese día, no a lo que diría un protocolo genérico. Y siempre te vamos a contar las cosas como son, antes de que pasen, no a mitad de tratamiento.

Si te surge alguna duda entre sesión y sesión, no hace falta que esperes a la siguiente cita: nos escribes y te respondemos el mismo día.

Aquí abajo tienes todas las tarifas, para que tengas la información desde ya.

Ahorra 35€

Bono Basic

5 sesiones
290€

Más continuidad, más progreso

  • Desplazamiento
  • Material
  • Sesión de 50min
Ahorra 100€

Bono Premium

10 sesiones
550€

El máximo compromiso con tu recuperación

  • Desplazamiento
  • Material
  • Sesión de 50min
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Como profesionales sanitarios no prometemos resultados concretos ni objetivos imposibles — cada proceso de recuperación es distinto, y siempre te contaremos cómo va, con sinceridad.

Lo que sí te prometemos es que trataremos a tu padre o a tu madre con el mismo cuidado y compromiso con el que nos gustaría que trataran a los nuestros.

Preguntas frecuentes

Sobre la fisioterapia postoperatoria a domicilio

¿Va a volver a andar tras la operación?

En la mayoría de los casos, sí. La gente mayor que se opera de cadera, rodilla o similar suele recuperar gran parte de su independencia con un buen plan detrás. No te vamos a prometer un milagro exacto — cada cuerpo va a su ritmo — pero cuanto antes se empieza y más constancia hay, mejor pinta todo.

¿Cuándo hay que empezar tras el alta?

Salvo que el traumatólogo diga otra cosa, cuanto antes se ponga en marcha, mejor. Por eso intentamos dar cita la misma semana en que nos escribís.

¿Esto es solo para casos muy graves, como alguien que ya no puede levantarse solo?

No, para nada. La mayoría de las personas que atendemos no están postradas ni en una situación extrema: son personas que empiezan a notar que caminan más despacio, que les cuesta más levantarse de la silla, que tienen un dolor que se repite, o que están saliendo de una operación.

Cuanto antes se empieza a trabajar, más fácil es frenar el problema antes de que vaya a más. No hace falta llegar a una situación grave para que la fisioterapia a domicilio tenga sentido, al contrario: cuanto antes, mejor.

La operación ha salido bien, pero la recuperación va mucho más lenta de lo que esperábamos. ¿Qué está pasando?

Es una situación mucho más frecuente de lo que imaginas.

Que la operación haya salido perfectamente no significa que la recuperación vaya a ser rápida. La cirugía se la han hecho a una persona, no a una máquina. Y cada cuerpo tiene sus propios tiempos para cicatrizar, recuperar fuerza, volver a moverse y ganar confianza. A veces esos tiempos son más lentos de lo que todos desearíamos.

Además, no tiene sentido comparar su recuperación con la de otra persona. Aunque dos pacientes se hayan operado de la misma prótesis de cadera o de la misma prótesis de rodilla, la evolución puede ser completamente diferente. Influyen muchos factores: la edad, el estado físico previo, otras enfermedades, la fuerza con la que llegaba a la operación, el estado de ánimo, el miedo a volver a moverse o a caerse, la confianza en su propio cuerpo e incluso el apoyo que recibe por parte de su familia.

Ahí es donde entra nuestro trabajo. Valoramos en qué punto se encuentra realmente, identificamos qué está frenando la recuperación y adaptamos el tratamiento para que siga avanzando de la forma más segura y eficaz posible.

Y si durante el proceso detectamos que la evolución no es la esperada o aparece algún signo de alarma, elaboramos un informe para el traumatólogo y trabajamos de forma coordinada para decidir los siguientes pasos.

Sobre la fisioterapia geriátrica: pérdida de fuerza y autonomía

¿Es normal que cada vez haga menos, sin haberse operado de nada?

Es una situación muy frecuente, pero no significa que sea inevitable ni que haya que resignarse a ella.

Con el paso de los años, el cuerpo va perdiendo capacidades de forma natural. Sin embargo, esa pérdida se acelera cuando dejamos de utilizarlo. Cada paseo que deja de dar, cada escalera que evita o cada vez que deja de levantarse de la silla por sí mismo contribuyen a que pierda un poco más de fuerza, equilibrio y capacidad de movimiento.

La buena noticia es que el cuerpo sigue respondiendo al estímulo, también a edades avanzadas. Con un programa adecuado de fisioterapia y ejercicio terapéutico es posible recuperar fuerza, mejorar la capacidad para realizar las actividades del día a día y ganar calidad de vida.

¿Hay una edad a partir de la cual ya no merece la pena intentar recuperarse?

No. La edad influye en el ritmo de recuperación, pero no es lo que decide si se puede mejorar o no.

Hemos trabajado con pacientes de más de 90 años que han recuperado fuerza, equilibrio y autonomía que llevaban años sin tener. Lo que de verdad marca la diferencia no es la edad, es empezar a tiempo y ser constante.

No prometemos que todo el mundo recupere el cien por cien, pero sí que casi siempre hay margen de mejora, y ese margen se pierde si no se trabaja.

¿Y si tiene miedo a andar o a volver a caerse?

Es una de las situaciones más frecuentes después de una caída, una operación o simplemente con el paso de los años. Y para nosotros, la seguridad del paciente es lo primero. Por eso tomamos medidas durante toda la sesión.

Muchas personas no dejan de caminar porque no puedan, sino porque tienen miedo. Miedo a perder el equilibrio, a hacerse daño otra vez o a convertirse en una carga para su familia. Poco a poco empiezan a moverse menos, y esa falta de movimiento hace que pierdan todavía más fuerza y confianza.

La buena noticia es que ese miedo se puede trabajar. Recuperar la confianza no consiste en decirle que "no pasa nada", sino en ayudarle a volver a moverse de forma progresiva, segura y adaptada a sus capacidades.

El objetivo no es que deje de tener miedo de un día para otro. Es que cada semana gane un poco más de confianza para volver a caminar, moverse por casa y hacer su vida con mayor seguridad.

¿Y si no hace nada de ejercicio ni fisioterapia?

No queremos dramatizar, pero sí ser sinceros: quedarse quieto rara vez es una buena opción.

Cuando una persona deja de moverse, el cuerpo se adapta a esa falta de movimiento. Poco a poco pierde fuerza, movilidad, equilibrio y resistencia. Actividades que antes eran sencillas, como levantarse de una silla, salir a comprar el pan o subir unos pocos escalones, empiezan a costar cada vez más.

Además, trabajar la fuerza hoy es invertir en la salud del mañana. Cuanta más masa muscular, movilidad y capacidad física conserve una persona, mayor será su "reserva" para afrontar una enfermedad, una caída o una operación si algún día la necesita. Y también tendrá más posibilidades de recuperarse antes y mejor.

Por eso, cuanto más tiempo pasa sin moverse, más difícil resulta recuperar todo lo que se ha perdido. No porque sea imposible, sino porque el punto de partida será cada vez peor.

Sobre la fisioterapia para el dolor de cadera, rodilla u hombro

¿Es normal que le duela desde hace tantos años?

Puede que sí, puede que no — y esa es justo la parte que hay que valorar. Parte de nuestro trabajo es distinguir qué es "desgaste normal que se puede manejar mejor" y qué conviene revisar con un especialista.

¿Va a desaparecer el dolor del todo?

No te vamos a prometer eso — sería mentirte. Lo que sí podemos hacer es que ese dolor deje de decidir por él o por ella: que pueda hacer más cosas, moverse mejor, y que el dolor pese menos en su día a día.

Sobre cómo trabajamos

¿Qué se hace en una sesión?

Valoramos, trabajamos según la valoración previa e historial, hacemos ejercicios, os explicamos qué está pasando, os damos pautas claras y vamos siguiendo la evolución.

¿La fisioterapia va a hacerle daño?

No debería.

Es normal que algunos ejercicios o movilizaciones puedan resultar algo molestos, especialmente al principio, pero no trabajamos desde el "cuanto más duela, mejor". Ese es un mito.

El tratamiento se adapta a la evolución de cada persona y el objetivo es que cada sesión le ayude a moverse un poco mejor, no que salga con más dolor del que entró.

¿Y entre sesión y sesión, desaparecéis?

Para nada. Si te surge una duda, nos escribes por WhatsApp y te contestamos. No hay que aguantarse hasta la próxima visita.

¿Lleváis material o hay que tener algo en casa?

Llevamos de todo: camilla, bandas, material de ejercicio, aparato de electroterapia, vendas, cremas. Vosotros no tenéis que comprar nada. Y, por supuesto, cuando se termina la sesión lo dejamos todo recogido para no tener ningún trasto por en medio.

¿Hasta dónde os desplazáis?

Castellón de la Plana, Benicàssim, Almazora, Oropesa del Mar, Vila-real y Grao de Castellón. También nos desplazamos a municipios cercanos, según disponibilidad y con suplemento de desplazamiento.

Vive en un tercero sin ascensor, ¿hay problema?

Ninguno. Vamos igual, sea la planta que sea. Y si hace falta, hasta aprovechamos la escalera como parte del ejercicio.

¿Necesita receta?

No, para nada.

Sobre la confianza y la seguridad

¿Va a venir alguien que sepa lo que hace?

Sí, cien por cien. Somos fisioterapeutas titulados y colegiados — lo puedes comprobar en el Colegio Oficial de Fisioterapeutas de la Comunitat Valenciana , no te lo tienes que creer a ciegas.

Además, estamos especializados en el adulto mayor y sus múltiples patologías.

¿No hay riesgo de que le hagáis daño?

Antes de tocarle un pelo, valoramos su caso, su historial y en qué situación está. Todo lo que hacemos va adaptado a lo que su cuerpo puede aguantar en ese momento — aquí no hay café para todos. Y si en algún momento vemos algo raro, os lo decimos claro y, si toca, os mandamos al especialista que corresponda.

Sobre el precio y el compromiso

¿Por qué pagar esto si existe la Seguridad Social?

La sanidad pública está bien, pero suele tener lista de espera, sesiones contadas, y desplazamientos que para una persona mayor son un esfuerzo enorme. Esto no sustituye a la sanidad pública si ya la tenéis en marcha — para muchas familias es un apoyo, sobre todo mientras llega el turno o cuando salir de casa es en sí mismo un problema.

¿Esto es un lujo que no nos podemos permitir?

Lo entendemos, y es una pregunta lógica. Seguramente, no somos los más baratos de Castellón, ya lo hemos dicho antes.

Pero antes de descartarlo, te proponemos verlo así: no es un gasto puntual, es una inversión en que tu padre o tu madre recupere movilidad, dependa menos de otros y evite complicaciones que, a la larga, suelen salir mucho más caras: una caída, un ingreso o una pérdida de autonomía difícil de revertir.

Dicho esto, no te vamos a decir que es para todos los bolsillos: por eso te damos toda la información de tarifas desde el principio, sin sorpresas, para que decidas con datos reales, no con suposiciones.

¿Cuántas sesiones va a necesitar?

No te vamos a soltar un número al tuntún. Después de la primera valoración te decimos la verdad, y no te vamos a colar más sesiones de las que hacen falta. En procesos postoperatorios o de dolor agudo suele hacer falta una frecuencia más alta al principio y luego se van espaciando las sesiones según la mejoría.

¿Cómo puedo fiarme de la calidad del servicio?

Lo mejor es que lo veas de primera mano: entra en nuestro perfil de Google y lee lo que cuentan las familias que ya han confiado en nosotros — ver reseñas .

¿Qué métodos de pago aceptáis?

Aceptamos efectivo o transferencia bancaria. Actualmente no aceptamos pagos por Bizum.

El importe del plan de tratamiento acordado con el fisioterapeuta deberá abonarse al finalizar la primera sesión, tanto si se trata de una sesión individual como de un bono de varias sesiones.

De esta forma, desde el primer día podrás centrarte únicamente en tu recuperación, sin tener que realizar pagos en cada visita si has elegido un bono.

¿Cómo sé que el fisioterapeuta que viene a casa está colegiado?

Antes de que cualquier fisioterapeuta de nuestro equipo atienda a un paciente en solitario, tiene que estar colegiado en el ICOFCV — es una condición innegociable para formar parte del equipo. Mar Giménez Roig, colegiada nº 5715, comprobable en el buscador público del ICOFCV. No tienes que fiarte solo de nuestra palabra.

¿Puedo ampliar el tiempo de una sesión?

Por supuesto. Si quieres más tiempo, seguramente es porque estamos haciendo las cosas bien y quieres aprovechar al máximo la visita. En ese momento, el fisioterapeuta comprueba si la agenda tiene hueco para la siguiente hora.

Si es así, puedes ampliar con un mínimo de 25 minutos y hasta 1 hora más; el coste de la ampliación va de 20 € a 40 € en función del tiempo total adicional. Si tienes un bono contratado, en vez de cobrarte la ampliación aparte, te descontamos una sesión del bono.

¿Y si tengo que cancelar una sesión?

No hay problema. Solo te pedimos que nos avises con un mínimo de 12 horas de antelación.

Al trabajar con fisioterapia a domicilio, necesitamos ese margen para reorganizar la agenda y planificar las rutas de desplazamiento, para poder seguir ofreciendo el mejor servicio al resto de pacientes.

Sabemos que el tiempo es importante para todos. Si la cancelación se realiza con menos de 12 horas de antelación, la sesión se considerará realizada. En ese caso, deberá abonarse el importe de la sesión antes de reservar una nueva cita o, si dispones de un bono en vigor, se descontará una sesión del mismo.

Si contratamos un bono y luego sobran sesiones, ¿qué pasa?

Los bonos duran un año, así que hay margen de sobra para usarlas todas. Esperamos que eso no llegue a pasar — nos encantaría que pudierais disfrutar al completo de las sesiones contratadas, porque si contratasteis un bono es porque de verdad necesitabais nuestra ayuda, y eso es lo que nos mueve. Aun así, si por lo que sea no llegáis a usarlas todas, no podemos hacer reembolsos de dinero bajo ninguna circunstancia.

Lo que sí podemos hacer, y con mucho gusto, es que esas sesiones las disfrute la persona que vosotros elijáis — solo hay que agendar la nueva cita. Eso sí: si para atender a esa persona hace falta desplazarse fuera de nuestra zona habitual (Castellón de la Plana, Benicàssim, Almazora, Oropesa del Mar, Vila-real y Grao de Castellón), a más de 15 km y menos de 30 km, se aplicarán cargos adicionales.

¿Puedo pedir factura?

Sí, emitimos factura. Recuerda pedírsela al fisioterapeuta en el momento de hacer el pago de la sesión o el bono.

Vamos con todo contigo desde el primer día

Tanto si acaba de operarse, como si ha perdido fuerza con los años, como si el dolor no le deja vivir tranquilo — vamos a su casa y trabajamos para que vuelva a ser él o ella.

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